LA TELEVISIÓN, ¿QUÉ TIPO DE ESPECTADORES SOMOS?

television
En el ejercicio de expectación de un relato audiovisual (cine, teatro, televisión, ...) hay grados.
 
Podemos ir desde la mera visión superficial para entretenimiento, hasta la más profunda reflexión que nos lleve a interpretar de modo singular el mensaje e identificarnos con la historia y personajes.
 
Esto último es más propio del cine y lo primero lo es más de la televisión (TV en adelante).
 
La TV es un medio mucho más anárquico que el cine, donde no elegimos totalmente lo que queremos ver y cuyas condiciones de visionado no son tan formales y puras como en una sala de cine. Además la presencia de la TV en los hogares es tan omnipotente que llega a infiltrarse en nuestras acciones cotidianas de tal manera que no nos identificamos tanto con sus contenidos, sino que en realidad lo hacemos con su simple presencia, con su compañía (¿quién no ha contenido alguna vez la TV para sentirse acompañado, como si se tratase de “relleno vital”?).
 
En condiciones tan diferentes la posibilidad de educar en valores mediante la TV es muy diferente respecto al cine si no existe intencionalidad para visionar un relato televisivo y aprender de él. En efecto, la captación continua del contenido de TV que nos acompaña durante todo el día y en las más variopintas situaciones nos dispone de modo inconsciente a digerir sin saborear todo tipo de valores y actitudes, y lo que es peor y bastante habitual, de contravalores.
 
Desde un enfoque más positivo de la TV, no podemos olvidar su papel como recurso social y cultural en lo que respecta a su capacidad de informar y comunicar con un alcance casi total (por cuanto que llega a la mayoría de los hogares del mundo), y también como un recurso educativo si se utiliza con fines instructivos y formativos, aunque son los menos este tipo de programas.

DIFERENCIAS ENTRE CINE Y TELEVISIÓN

Cine y TV mantienen entre sí diferencias que marcan distancias considerables entre ambos medios como recursos para educar en valores.  Difieren en las actitudes que fomentan en el espectador, las condiciones de visionado, el lenguaje y gramática audiovisual que utilizan, la oferta,...  

Veamos algunas de estas diferencias y pensemos en ellas:

television diferencias

¿CÓMO ES EL ESPECTADOR DE TELEVISIÓN?

Teniendo en cuenta las diferencias anteriores, vemos que el espectador de televisión es más bien pasivo, apenas es crítico y reflexivo, sino muy receptivo pues no necesita reflexionar los mensajes tan simples y elaborados que se le ofrecen; es estadizo ante la pantalla y dispuesto a digerir.
 
Sin duda habrá espectadores “ideales” de TV, es decir, selectivos con la oferta, focalizados con sus preferencias, sin dispersiones, capaces de abstraerse de los efectos de la publicidad4, de exposición puntual y significativa ante el contenido que han elegido, independientes ante la opinión de masas que crea la TV y siempre predispuestos a reflexionar y ejercer crítica. Estos son los menos, pero en todo caso es el tipo de consumidor de televisión al que debemos aspirar.
 
Son numerosos los estudios que advierten del gran tiempo de exposición ante la TV de tal modo que anula nuestra intimidad formando parte normal y cotidiana de la vida familiar5, convirtiendo a los niños en usuarios precoces al quedar expuestos a valores y contravalores para los que no están aún preparados, todo ello agravado cuando no existe el control de los padres porque precisamente éstos utilizan la TV como un medio distractivo para que sus hijos estén entretenidos y no les interrumpan, como dice AGUILAR, P. (1996), los padres utilizan la TV como “canguro”.
 
Luchar contra tantos condicionantes para aspirar a ser un espectador de TV “ideal” es muy difícil, pero en todo caso las líneas rectoras pasan por introducir en la audiencia de TV capacidades y vías para reflexionar ante la pequeña pantalla, despertando en el espectador actitudes más distantes, analíticas e inconformistas ante la oferta televisiva.


4 No sólo tiene el efecto de crearnos necesidades para ser potenciales consumidores, sino que además interrumpen “con descaro” el contenido que estamos intentando ver.
5 Vemos la TV mientras comemos, nos vestimos, cuando nos vamos a la cama...




 
 
CONCLUSIONES

Teniendo en cuenta todo lo anterior y para los objetivos que nos proponemos en el proyecto Cine & Valores, creemos que de la TV nos interesa el cine que se emite a través de ella. Pero para sacarle partido necesitamos modificar ciertas condiciones de visionado, que a la postre, ya las advertimos en las fichas técnicas y didácticas de las películas que ofertamos para educar en valores.

En síntesis proponemos lo siguiente:
  • Elegir con la antelación posible en la programación de TV el filme que queremos ver a fin de disponer de tiempo suficiente para preparar el material y consultar fuentes.

  • Elegir los medios, momento y lugar que nos garanticen calidad audiovisual, concentración, ausencia de perturbaciones y condiciones ambientales de visionado óptimas.

  • Predisposición para visionar el filme sin interrumpirnos a nosotros mismo estableciendo debates e intercambios.

  • Procurar que sea cine sin cortes (en cadenas públicas, de cable, DVD, ...) y en su defecto programar actividades de refuerzo y comprensión del filme durante los cortes de publicidad para abstraerse de otras distracciones.

 BIBLIOGRAFÍA

AGUILAR, P. (1996): Manual del espectador inteligente. Madrid. Ed. Fundamentos.

GONZALEZ, J. F. (2002): Aprender a ver cine. Madrid. Ed. Rialp.

DE LA TORRE, S. (1996): Cine Formativo. Una estrategia innovadora para los docentes. Barcelona. Ed. Octaedro.

ROMAGUERA, J. (1999): El lenguaje cinematográfico: Gramática, géneros, estilos y materiales. Madrid. Ediciones de La Torre.

 
La televisión: ¿qué tipo de espectadores somos?
 
Última actualización: 22-10-2012
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